Los animales sin pelos quieren conquistar el mundo

Obligada por las circunstancias de múltiples encuentros desafortunados con esta especie, me veo en el deber de redactar los principios a los que he arribado tras años de investigación y que constituye mi manifiesto y declaración de guerra contra los animales sin pelos. Basándome en la observación participante, la recopilación documental y las entrevistas a expertos comparto con ustedes este material único e invaluable para la supervivencia de la especie humana.

Para evitar extenderme en detalles que no hacen a los principios de la batalla que debemos emprender, obviaré los detalles metodológicos por los cuales se arribó a las conclusiones que detallaré y me concentraré en las actividades en las que consistirá la lucha, detallando en cada una de ellas las instancias contextuales que me llevaron a su determinación.

Los animales sin pelos quieren conquistar el mundo. Las Tortugas son quienes encabezan este movimiento de conquista y planean durante los inviernos las actividades para la consecución de su objetivo mayor, el mismo que fue enunciado al principio de este párrafo.

Bajo la mentira de invernar, las tortugas cuentan con varios meses para planear su estrategia de conquista de la humanidad sin que nadie se percate de su ausencia y tome nota de las actividades combativas, subversivas y revolucionarias que están realizando.

Por otro lado, todos los animales sin pelos, sindicados bajo la coordinación y dominación de las tortugas, son cómplices y colaboradores del plan de dominación fraguado por ellas. Los delfines son los únicos animales de cuya inocencia podemos presumir, dado que no contamos con pruebas que determinen una alianza con los pelados malignos.

El enemigo sin su máscara

Son múltiples las evidencias  que indican que las tortugas, lejos de ser un indefenso animal, son una especie digna de temer y combatir. Los registros de su beligerancia  fueron ancestralmente ocultados por mitos populares a cuya construcción han colaborado, valga la redundancia, las tortugas,  la ignorancia popular ha hecho el resto. Así hoy nos encontramos afirmando a boca de jarro barbaridades como estas:

  • “Las tortugas son lentas”, tu culo es lento, todos hemos podido comprobar que al dejar una tortuga en un sector de un determinado espacio, al voltear  la vista hacia otro punto por cualquier hecho que llama nuestra atención, luego al volver la vista hacia  la tortuga esta se encuentra en el sector opuesto al que la dejamos. ¿Teletransportación?, tal vez, pero se deba a la tecnología que se deba, las tortugas logran moverse con rapidez, dejemos de boludear, no son lentas.
  • ”Las tortugas están en peligro de extinción”, ¡vamos! Cualquier gil tiene una tortuga de mascota en su casa y además viven un montón de tiempo, así que dejémonos de engañar con esa mentira que ellas mismas han forjado en su propia protección.

Estos mitos, ahora puestos en evidencia, son logros simbólicos que las tortugas han conseguido a lo largo de la puesta en marcha de su plan de conquista.

Como logro más duradero se encuentra la sanción de la ley que prohíbe la venta de este animal dentro de la jurisdicción nacional como así también su tránsito interprovincial ((1) Apéndice II de CITES; Resolución SAGyP N° 62/86).

Advertidos de la amenaza y de las mentiras en la que nos vemos sumergidos día a día usted se preguntará cual es el acto final que pretenden concretar las tortugas en la consumación de su dominación. Esto es nada más y nada menos que el monocultivo de lechuga.

Como todos sabemos es la clase dominante la que determina la dieta de las masas. Sometidos a la hegemonía de los sin pelos, la lechuga: crespa, enrepollada, mantecosa e hidropónica, será lo que es a nuestras comidas hoy es el asado, las empanadas, los choris y le big mac. Gente, si les pieace las pasta della mamma y el flan con dulce de leche ¡dígale no a las tortugas!

¡Digámosle no a los animales sin pelos! ¡No al dominio de nuestra dieta! No a la iguana! ¡El pez al mar y el pescado al plato! ¡Cuidemos nuestro planeta!

Llamado a la acción

Por el año 2008 tres valientes me acompañaron en un expedición al Norte Argentino donde analizamos las posibles estrategias anti-tortugas. Abandonada la posibilidad de ir contra la totalidad de los animales sin pelos, decidimos abordar a las coordinadoras, mentoras e impulsoras del plan de conquista, las tortugas. Luego de indagar diversas estrategias de inmovilización, ataque, contra ataque, evasión, debilitamiento y ofensiva, determinamos como estrategia el embolsado del enemigo.

Si señores, como lo escucharon, la bolsa de nylon, tan perjudicial para la ecología durante años, será el arma que vuelta contra el hombre, ahora será para el hombre lo que detenga al enemigo.

Repitamos fuerte, ejecutemos todos:

Una tortuga, una bolsa

El saber ya no puede hacernos ajenos a la cruzada, el peligro nos llama a la acción, nuestros cabellos marcan la diferencia, abandonemos la inacción y reafirmemos nuestra potestad sobre el mundo.

Me despido con este triste video, de alguien que creemos una gran artista argentina, pero que en el fondo no fue más que parte y aliada sin saberlo, del mal:

 

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