Expectation vs Reality

Supongamos que una nueva red social desembarca en nuestra vida, como antes lo hizo Twitter, como ya lo había hecho Facebook. Bajo la invitación de un amigo, por la recomendación de un sitio cuyas noticias seguimos, por hacer click en un link, que nos llevó a un link de otro link y otro link y finalmente ¡pun! crear una nueva cuenta, Facebook Login o Google Login, para los más memoriosos mail, usuario y contraseña.

Al poco tiempo, no pocos medios se animan a anunciar que la nueva red ya tiene más tráfico que Google Plus (un logro no muy grande), Youtube y la autopista Córdoba- Carlos Paz un domingo de enero por la noche. Pin it, pin me, share it, fav me, wish, pin pum pam… ¿de qué se trata esto?

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Los heavy user del social media ya estamos todos ahí, en la nueva red, contando nuestros viajes, deseando comida que nos gustaría deglutir, “love it” zapatos, carteras y accesorios varios, comentando, armando listas, grupos, generando nuevos contactos, definiendo nuevos influencers.

Antes eran cartas de amor y telegramas, ahora fotos, fotos, fotos, y nada de texto. Tanta foto que Flickr, donde lo central es la imagen y su calidad, parece no diferenciarse de sus colegas. Y Tumblr y su easyblog que no termino de comprender, permanece como un recopilador más de albums.

Pero no solo se trata de una exhibición exagerada, estamos asistiendo a otra cosa, es la apoteosis de la imagen.

Cuando le preguntaron a Mark Zuckemberg para qué servía Facebook, dijo que era una herramienta para que la gente se organice. Y si, para mi, la verdad que las redes sociales son una buena manera de organizar el trabajo, escribo un párrafo de este post y veo que novedades hay en Facebook, pienso en la siguiente oración y veo los nuevos tweets, escribo esa oración y reviso en el celu los check in de mis amigos… no se para ustedes, pero para una persona dispersa como yo, las redes sociales vinieron a ser lo que hace un par de años era el Solitario Spider o el Busca Minas… un momento para no pensar en lo que debo pensar, solo que en las redes la posibilidad de perder el tiempo se hace social.

Entonces todo se comparte, todo, yo puedo decir que un determinado lugar es mi lugar en el mundo sin haber estado ahí, sin saber siquiera cual es la sensación térmica promedio, sin haber sacado la foto que comparto o conocer al autor de la misma.

Puedo generar más saliva por unos muffins que no probé, que no voy a probar, que no sé con qué harina se hicieron, si tienen manteca o margarina, de los cuales desconozco si son home-made, que por el plato que efectivamente estoy comiendo. La diferencia claro, es la cantidad de gente que está viendo uno y el otro.

¿Esto anula el aura de la imagen o la eleva a la potencia de una planta nuclear en una isla japonesa sacudida por un terremoto? O ¿la hace estallar reventandola en el aire en mil partes? la pericia de los conservadores es esa, la constatación de que todo cambio nos llevará a un estadio posterior de degeneración total que terminará con la especie humana.

En un punto intermedio entre la expectativa de lo que queremos ser y la realidad se encuentra el relato de nosotros mismos que publicamos, compartimos y geolocalizamos. Como la chica que contiene contentos que hace un tiempo escribe entradas en su blog quejándose del sin sentido que hay en los posteos de algunos usuarios, y luego controla periódicamente cuantas veces fueron compartidos cada uno de estos textos.

Tweet si votas por Expectation, Share si votas por Reality.

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2 thoughts on “Expectation vs Reality

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