Cuando uno está enamorado come menos

-Cuando uno está enamorado come menos

-¿de verdad?

-sí, porque estas muy contento, y no pansas tanto en comida.

Con esas frases me despedí de la Malinche, sólo nos volvimos a ver hasta ayer cuando vimos un musical…

Tremenda maravilla del cine y el teatro los músícálés, deberían escribirse así llenos de acentos en todas sus vocales, llenos de tildes como los golpes rimbombantes con que cada una de sus canciones llenan a los espectadores.

Antes del musical, chocolates y papas fritas hicieron lo suyo. No es que crea que las vulgarmente llamadas “papas de copetín” pueden ser equiparadas a la experiencia de sabor por la que te conduce una verdadera papa frita, aquella que luego de la bolsa frizada se desliza velozmente hacia el aceite caliente y allí nada entre otras papas que al ritmo del calor van virando su color. Luego una breve escurrida, una lluvia da sal y ahí las tenemos, kétchup para mis amigas, mayonesa para mi abuelo.

Pero las hay mejores, sí. Aquellas que son cortadas a cuchillo y fritas en grasa. Lo que voy a contar no tiene nada glamour, pero es el acto más bello que mis abuelas han tenido hacia mí. Sí, ella cortaba las papas con la misma gracia con la que podía matar un pollo.

Mi abuela de Rosario lo hacía en cuadraditos, como queriendo revertir la expansión amorfa en torno al río que la geografía urbana de la cuna de la bandera perpetraba desde años. Irma nunca me va a perdonar que yo elija estar soltera, pero las formas de sus papas fritas eran indescriptiblemente bellas. Mezcla de rebanada a las apuradas con el resultado inconcluso de un cuchillo mal afilado, la imaginación de un niño de 6 años (mi primo Lautaro Blas) hozó en llamarlas medias lunas.

Estas papás tiene el mejor secreto, que los poco observadores creen que se oculta tras su corte y manipulación artesanal. La simple verdad es que son fritadas en grasa, sí, nada de aceite vegetal. Tierna y simple, blanca y semi sólida grasa animal.

Bueno continuemos, el estar enamorado se trata de eso, de un estado inexcusablemente momentáneo de bienestar en el que uno no piensa en papas fritas, sino en el otro. El momento de enamoramiento es muy bueno para dejar de fumar, hacer deportes extremos y aprender a cocinar.

Pero ya pasó mucho tiempo de eso, y ya pasó mucho tiempo también del Día del Transporte I, y nunca tuvimos el Día del Transporte II, ya pasó mucho tiempo desde que muchos huyeron hacia las pampas y ya no tenemos con quien bailar, con quien aplaudir, con quien atacar, con quien empuñar una espada vengadora, con quién…

Ya pasó mucho tiempo y que bueno que así sea, el 2011 es un año de mudanzas y eso es muy bueno.

Publicado por Contentos Contenidos el 15 de enero de 2011 y ahora aquí para ustedes… porque la verdad es que las papas fritas siguen siendo lo más bello de este mundo!
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