Cuando Belinda escribe

Cuando Belinda escribe yo sufro una disputa interna entre aprovechar ese momento en que no tengo su atención visual y utilizarlo para enroscarme el pelo, o por el contrario buscar recomponer la calma y detectar qué fue lo que hice o dije para que Belinda escriba.

En pocas circunstancias me sentí tan incómoda como en los momentos que paso con Belinda, a la deriva, sin tener la más mínima noción de lo que va a ocurrir. Expulsada de la lógica del interrogatorio, me arroja a una suerte de monólogo en el que no hay un tópico sobre el que se me encargue desarrollar.

Entonces yo, haciendo un esfuerzo supremo por no enroscarme el pelo, trato de hilvanar un relato que describa solo lo justo y lo necesario. Ser un gran historiador ante la presencia de Belinda pude significar hojas y hojas de su escritura.

Cuando Belinda escribe me quedo con el consuelo de que no voy a tener que repetir algo que ya dije, tremenda tortura a la que me exponen quienes no tienen memoria para cuestiones insignificantes, quienes te arrastran a un loop de contextos una y otra vez repetidas.

Belinda pregunta por qué me enrosco tanto el pelo, porque es tan suave pienso. Yo me pregunto qué escribe Belinda y creo que en realidad está haciendo la lista del super atrapada ella también por la obsesión de los check list, o que junta ideas de lo que escucha para armar un libro titulado: “Locuras de un Diván”.

Belinda hace una pausa y cuestiona, su origen capitalino le impide comprender que la presencia de animales sin pelos pueda resultar un estorbo para la vida cotidiana. Claro está, ¿quién ha visto un sapo por cabildo y juramento?, se debe ir mucho más allá de panamericana para encontrarlos y, como sus recorridos por las sierras cordobesas no le entregaron registro de la presencia de estos animales, Belinda piensa que he creado un tormento sin sentido.

Cuando Belinda escribe caigo en la cuenta de que no son meras elecciones al azar las palabras que utilizo y que debo hacer con cuidado el figurín de mi cuentito, no vaya a ser cosa que Belinda escriba algo que no corresponde.

Cuando me voy Belinda me dice “que estes bien” y yo lo siento como un latigazo a mi dignidad, me voy con la cabeza gacha pensando si debo volver, y me pregunto si Belinda lo sabrá y si escribirá también sobre eso.

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